Esta noticia debe hacernos reflexionar por varios motivos, principalmente porque detrás de este debate se esconde un remplazo de población a gran escala. Con el motivo, o más bien la excusa, de asegurar la pensión a partir de los 67 años, se ha encontrado la coartada perfecta para defender la presencia de una inmigración ya descontrolada. “Ellos aseguran nuestra jubilación” dicen.
El desmoronamiento de nuestra pirámide demográfica no es fruto de la casualidad, es el resultado de unas condiciones creadas, planificadas, que dan sus frutos con el tiempo. Muchos compatriotas piensan que España "se está muriendo", eso no es cierto, morir es un proceso natural, la situación es muy diferente, a España la están matando porque tras ello hay una voluntad, hay una acción, criminal y genocida.
Ya en la década de los 70 se encendieron las alarmas y los más realistas advertían que una población envejecida que no es capaz de renovar su base poblacional está condenada. Y eso lo saben perfectamente nuestros gobernantes, pero rechazan la puesta en marcha de políticas pro natalistas, desprecian a las familias numerosas, las ayudas a la maternidad son prácticamente inexistentes, las mujeres españolas entran en un mercado laboral que las explotará durante decenios para, como mucho, poder pagar las letras de una hipoteca a la que las familias están encadenadas por la banca, los modernos esclavistas, el aborto se practica como un método anticonceptivo promovido y subvencionado, a los jóvenes se nos ofrece una cultura hedonista, consumista, drogadicta, vacía.
Estas condiciones provocan los resultados esperados: faltan niños, futuros españoles, futuros trabajadores. Su solución está clara: "Las pensiones las pagarán los impuestos de los trabajadores procedentes de Marruecos, Nigeria y Ecuador". ¿Y cuando esos inmigrantes alcancen los 65 años? Esa parte del juego no la cuentan. Según el actual sistema, algún día ellos también recibirán sus prestaciones y harán falta más inmigrantes para soportar las pensiones de otros inmigrantes. ¿Y qué será de nosotros?. No se sabe, quizás ni existamos.
Una Nación no es únicamente un territorio, un estado, una bandera... Una Nación es una estirpe, es una raza moldeada lentamente por el paso del tiempo y los avatares de nuestra historia en común, es un subconsciente colectivo, es una personalidad que nos da libertad y fuerza porque nos hace diferentes frente a los procesos globalizadores.
Nuestra Nación está en la encrucijada. No hay punto medio ni acuerdo posible, los traidores deben ser expulsados de los asientos del poder por medio de una revolución nacional.
Redacción Alianza Nacional Madrid